La oración rompe cadenas y nos da la victoria. La oración es la que define nuestro caminar con el Señor. La oración es la que nos hace pararnos firmes y hablar con autoridad en el nombre de Jesús.

¿Cuán necesaria es la oración para el creyente? Es altamente necesaria porque  los hijo de Dios están hecho para adorar al Señor. Aun los arboles  adoran al Señor cuánto más nosotros.

La oración es el Pan espiritual de cada cristiano, si no nos alimentamos de la Palabra de Dios, espiritualmente estaríamos hambrientos y desnutridos. Me dirás: ¿Cómo puedo orar?  “es fuerte para mi orar, pues no se”  “hermana cada vez que trato de orar me duermo.”

Esas y otras preguntas son las que nos llegan a la mente al momento de orar. Te diré que esa pregunta también la hicieron los discípulos al Maestro Jesucristo.

¿Cómo Orar?

Llegó un momento en que los discípulos sintieron una necesidad de orar como lo hacía Jesús. Ellos sabían que es a través de la oración  donde las cadenas se rompen.

Cuando oramos nos acercamos más a Dios. En ese acercamiento se produce una relación intima de rendimiento a Dios. Los discípulos caminaron con Jesús, ellos pusieron en acción su fe y vieron poderosos resultados todas sus vidas por medio de la oración.

Ellos también deseaban tener el poder de la oración en sus corazones y por esa razón les preguntaron al Señor que les enseñara a cómo orar. Jesús les enseñó y les dijo: Cuando oren, oren así.

Padre nuestro que estás en los cielo, Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros Perdonamos a nuestros deudores.  Y no nos metas en tentación, Mas líbranos del mal; Porque tuyo es el reino, y el poder,  Y la gloria, por todos los siglos.  Amén (Mateo 6:9-13).

Como creyentes, tenemos la poderosa arma espiritual en la oración, pero muchos no la usan. Ellos no piden, y por causa de esto no reciben.  “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.

Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre” (Mateo 7:7-8). Esto solamente se obtiene por medio de la oración de fe, especialmente cuando enfrentemos desafíos demasiado grandes para nosotros.

Los discípulos se esforzaron para orar pero ellos tuvieron hambre y sed del poder de la oración para que se haga efectiva en sus vidas. Nosotros debemos de hacer un esfuerzo para acercarnos a Jesús en oración. La oración es la vitamina espiritual del alma que mantiene al cristiano saludable y en victoria. Aleluya!

La oración es tan poderosa que cuando nos humillamos ante Dios podemos ver a Dios obrando, porque lo que antes era un problema viene hacer nada en la Mano del Señor. Gracia Padre.

Todas nuestras necesidades y peticiones se consiguen mediante la oración de acuerdo al plan que Dios tiene establecido para bendecirnos.  La oración nos fortalece para poder vencer los obstáculos de la vida, nos llena de esperanzas, nos da dirección y fuerzas para saber cómo vamos a pelear la batalla de la fe.

Cuando oramos nos identificamos con Dios, porque pasamos tiempo con Él; mientras más lo conocemos, más aptos somos para confiar en Él. Entrégale tus problemas al Señor, habla con Él, a Dios le gusta hablar  y pasar tiempo con nosotros.

Cristo ganó la batalla en un lugar de oración. Cuando doblamos rodillas ante Dios lo hacemos porque necesitamos que Dios quite nuestras cargas, mas una vez que le contamos nuestros problemas, suceden cosas maravillosas.

El poder de la oración nos levanta confiado de que tenemos un Padre que nos da fortaleza para continuar. La oración constante y acompañada con el ayuno, nos cubre de los dardos del enemigo y nos da autoridad para atar y reprender demonios ganando la batalla en el Nombre de Jesús.

Es necesario que busquemos las fuerzas para provocar las alabanzas al Señor por medio de la oración.  El enemigo va a buscar todos los medios para que no ore porque él bien sabe que al momento que te pongas a orar, él estará en problemas.

La oración provoca que el enemigo se tenga que largar en el nombre de Jesús. El no puede resistir a un hijo de Dios verlo orar en espíritu y en verdad.

Cada vez que busque al Señor por medio de la oración,  empieza a exaltar Su Nombre, Alábalo aunque no tenga fuerzas, habla con Él. Alábalo aunque estés rebosado (a) de problemas.

No empiece la oración con tus problemas, más bien exalta el Nombre del Señor Jesús. Dile que lo ama y todo lo que Él ha hecho por ti.

Permite que Dios entre en tu corazón permanentemente y has Su voluntad. Pídele perdón por todos tus pecados, arrepiéntete de corazón y perdona a tus enemigos.

Creyendo por fe por medio de la oración,  te aseguro que cada día verás a Dios obrando en tu vida de manera poderosa.

Bendiciones

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.” Santiago 5.16

 Escrito el 20 de Junio de 2011

Escrito para www.ministeriosdesanidad.org

 

2 COMMENTS

  1. Hermano Oscar Brito gracias por visitar Ministerios de Sanidad y Salvación. Primeramente le doy las gracias y la honra al que nos da la sabiduría y las palabras específicas para bendecir a Su pueblo, Jehová de los Ejércitos ese es su Nombre, a Él sea todo el honor, la gloria y las alabanzas por siempre. La oración es tan poderosa que Dios escuchó a mi madre para que todos sus hijos conozcan de Dios en espíritu y en verdad. (Uno a uno van rendidos ante los pies del Señor, solo hay que perseverar y creer en las promesas de Dios donde Él nos dice: “Mi casa y yo serviremos a Jehová”).

    Misionero, evangelista y Pastor le doy las gracias a Dios por tus ministerios. En verdad te animo a que prosiga la carrera con valentía, Dios te proveerá todas tus necesidades. Continúa con lo que estás haciendo para bendecir al pueblo de Dios, pues un día te verás cara a cara con el Señor todopoderoso y Él te dirás: Necesité ropa, y me vestiste; estuve enfermo, y me atendiste; estuve en la cárcel, y me visitaste.” Y le contestarán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.” Mateo 25:36-40
    Dios continúe bendiciéndote y a tu familia también.

    Bendiciones
    Hermana Bventura Flores
    http://www.ministeriosdesanidad.org

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