repentanceA los Pies de Cristo no tengo temor.

El arrepentimiento trae el perdón, y esa rendición encamina a buscar a Dios de todo corazón. El arrepentimiento saca al ser humano de las tinieblas a la luz de Cristo. El arrepentimiento nos acerca a Dios y Él nos recibe con los brazos abiertos sin importar lo que antes éramos, porque en Dios no hay acepción de personas. Debemos actuar con igualdad en el trato con los demás especialmente con nuestros hermanos, pues Jesús nos ha dado ejemplo en el siguiente versículo:

“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de Él a Sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas Sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba Sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y Él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para Mis pies; mas ésta ha regado Mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar Mis pies. No ungiste Mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume Mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados” (Lucas 7:36-48) (RVR1960).

El mundo te puede despreciar, pero si te acerca a los pies de Cristo, Él nunca te despreciará, porque al corazón contrito y humillado, Dios no despreciarás jamás. Te invito a que medites en esta alabanza para que veas que a los pies de Cristo nadie te puede juzgar ni tampoco herir. A Sus pies, encontramos seguridad y perdón. Gracias Padre Eterno.

“Porque mejor es un día en Tus Atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la Puerta de la Casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad” (Salmos 84:10) (RVR1960).

No hay lugar más alto

A tus pies arde mi corazón
A tus pies entrego lo que soy
Es el lugar de mi seguridad
Donde nadie me puede señalar
Me perdonaste me acercaste a tu
Presencia, me levantaste hoy me postro adorarte.

No hay lugar más alto
Mas grande que estas al tus pies //
No hay lugar más alto
Mas grande que estas al tus pies //
//Y aquí permaneceré postrado a tus pies //
//Y aquí permaneceré a los pies de Cristo //

(Alabanza por Miel San Marcos)

Dios continúe bendiciéndote,

por: Bv Flores

www.ministeriosdesanidad.org 

 

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