Tu misericordia es grande2.jpgB. Flores

            “El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca” (Lucas 6:45).
Con el fruto de su boca el hombre sacia su vientre, con el producto de sus labios se saciará. Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto (Proverbios 18).
En esta semana el Señor me ha inquietado a profundizar en un tema que a decir verdad puede ser bien doloroso para todos aquellos que en algún tiempo determinado hemos sido afectados por las artimañas del enemigo. Es cierto que las palabras que salen por la boca tienen tal poder que con ella puedes traer bendición como también maldición.

            Las palabras que salen de nuestras bocas pueden servir de gran edificación como también destrucción. La Escrituras nos dice que cada palabra que sale por la boca de los seres humanos refleja visiblemente lo que hay dentro del corazón.  Como creyentes y conocedores de la Palabra de Dios es necesario entender que nuestras palabras deben ser de edificación y de aliento y si creemos que hemos ofendido con nuestras palabras es necesario pedir perdón para no abrir puertas al enemigo. ¿Cómo les hablas a tus hijos? ¿Cómo le habla a tu esposo u esposa? ¿Cómo les habla a tus vecinos, amigos, hermanos o a tus enemigos?

“Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:37).

         Conociendo lo que significa el poder de las palabras que salen del corazón y de la lengua descontrolada, llegamos a la conclusión que debemos ser cuidadoso y astutos al momento de hablar, por ejemplo si les decimos a nuestros hijos “Ese muchacho no va a servir para nada” te aseguro que así será porque ya lo declaraste con la boca. Es por eso que debemos proclamar y declararles bendiciones a nuestros hijos aun cuando ellos estén rebeldes. Hay una esperanza para aquellos que buscan de Dios, aquellos que han sido predestinados para heredar las bendiciones del Señor por medio de la salvación.

        El Señor nos ha prometido que mi casa y yo serviremos a Jehová (Josué 24:15). Esas promesas trascienden hasta la cuarta generación, de modo que si hay una oveja negra en la familia, esa oveja negra también es contada para heredar las bendiciones del Señor porque ellos están rodeados por el poder del amor del Señor. Es por esa razón, que de mis labios sigo declarando por fe “Mi casa y yo serviremos a Jehová”.

        Recuerdas que si eres la cristiana o el cristiano en la casa, sigue sembrando la semilla del poder de la palabra de Dios en tu casa, pues esta no retorna vacía.

        Bueno no quiero desviarme del tema acerca de las palabras que salen de nuestros labios. Las palabras que salen de nuestras lenguas, deben ser bien usadas para no ser piedra de tropiezo especialmente si eres un creyente de la Palabra de Dios. De la boca puede salir palabras de vida como también palabras de muerte.

       Para que veas que Dios toma mucho en cuenta las palabras que salen de las bocas de los seres humanos, te daré citas bíblicas donde Dios desea que procedamos correctamente por medio de las palabras que salen del corazón y la lengua.

       a. Dios anhela que hablemos cosas que edifiquen, pues por la lengua no pueden salir palabras que edifiquen y destruyan al mismo tiempo porque por una misma fuente no puede salir agua dulce y amarga. Santiago 3:11

       b. Lo que tú hablas puede causar muerte o vida. Prov. 18:20-24

       c. El Señor nuestro Dios nos manda a que ninguna palabra corrompida salga por nuestras bocas. Efesios 4:294.

      Debemos recordar quiénes somos en Cristo por consiguiente, el lenguaje que Dios requiere de Sus hijos es el lenguaje de Cristo.

 Este mensaje me ha ministrado mucho por la razón que es necesario tener dominio propio y saber domar la lengua con sabiduría de lo alto. Mientras más indago y me dejo dirigir por el Espíritu Santo, Él me enseña más Escrituras acerca del tema y nos dice:

       1.  El Señor es claro y declara en Su palabra que “El hombre deslenguado no será firme en la tierra; el mal cazará al hombre injusto para derribarle” (Salmo 140:11).

       2.  “La boca del necio es quebrantamiento para sí, y sus labios son lazos para su alma” Prov. 18: 7

       3.  Lengua maldiciente- “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. 1 Corintios 5:11

      4Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 1 Corintios 6:10

      5.  Lengua murmuradora- Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.  Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro? Santiago 4: 11-12

     6.  Lenguas chismosa- “No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová. Leviticus 19: 16-17

     7.   Lengua Jactanciosa- Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí !Cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Santiago 3:5

    8.   Lengua Mentirosa- No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos. Salmos 101:7

     9.  Lengua Acusadora- ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? !!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. Mateo 7: 4-5

Oremos:

Amantísimo Padre celestial, Padre Eterno, Tú que moras en las alturas y vive en los corazones de aquellos que te buscamos en espíritu y en verdad, te damos gracias. Gracias por tu Palabra que es una Espada de doble filo y en ella confío y creo. Señor te pido que conduzca mi barca y enséñame a conducirme agradable a ti. Que mis palabras sean de edificación y sazonadas para edificar al oyente. Señor en estos momentos te ofrezco mi alabanza como fruto de mis labios. Padre Celestial, recibe mi alabanza que sale de mis labios como el fruto de mis labios a ti, mi Dios y mi Señor; Jehová de los Ejércitos es tu nombre. Amén.

Escrito el 15 de Julio 2014

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