Dios es mi Luz y en Él estoy seguro (a).



Muchas veces nos cuesta entender cuando vienen situaciones tormentosas a nuestras vidas, pero recuerdas, que todo pasa y después de la tormenta viene la calma. Dios siempre tiene una manera de cambiar nuestros lamentos en baile. Nadie desea pasar por tormenta, pero tenemos que entender que Dios tiene Propósito con las tempestades o tormentas que pasan por nuestras vidas. Yo no he visto un hijo de Dios que no haya tenido que pasar por situaciones difíciles para poder encontrar el Propósito de Dios en su vida. José tuvo que ser maltratado por sus hermanos y vendido como esclavo a un tal Potifar, funcionario del faraón. Él fue mandado a la cárcel por un delito que no cometió; aun así, la Mano de Dios nunca lo soltó mas bien, Dios lo bendijo abundantemente preservando su vida y las vidas de sus familias de la hambruna.

Pedro y Silas fueron acusados falsamente por el solo hecho de libertar a una joven esclava que tenía un espíritu de adivinación. Ellos fueron detenidos y “después de darles muchos golpes, los echaron en la cárcel, y ordenaron al carcelero que los custodiara con la mayor seguridad. Al recibir tal orden, este los metió en el calabozo interior y les sujetó los pies en el cepo. A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban. De repente se produjo un terremoto tan fuerte que la cárcel se estremeció hasta sus cimientos. Al instante se abrieron todas las puertas y a los presos se les soltaron las cadenas. El carcelero despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada y estuvo a punto de matarse, porque pensaba que los presos se habían escapado. Pero Pablo le gritó: —¡No te hagas ningún daño! ¡Todos estamos aquí! El carcelero pidió luz, entró precipitadamente y se echó temblando a los pies de Pablo y de Silas. Luego los sacó y les preguntó: —Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo? —Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos —le contestaron” (Hechos 16:23-31, RV60). “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría” (1 Pedro 4:12-13, RV60).

La Palabra de Dios nos confirma que siempre Dios nos va a encontrar la salida a todo problema y nos dará las fuerzas para resistir todo obstáculo. El mundo está pasando por muchos obstáculos de violencia, abusos, plaga, enfermedades, guerra, precio alto de la canasta familiar, escasez de alimentos; la gasolina extremadamente alta, falta de amor, orgullos, divorcio; idolatrías, desunión y falta de fe. Dios no quiere que nadie se pierda, mas bien, Dios desea que todos alcancemos a vivir una vida consagrada y agradable a Él. Si estás pasando por una situación difícil, deposita tu confianza en Dios y Él te ayudará como lo hizo con José, Pedro y Silas. Creamos firmemente en Dios en cada situación y saquemos bendición en medio de las pruebas. Y así como dijo Habacuc:

“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar. Habacuc 3:17-19

Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos. Confiando en Dios siempre venceremos por eso, no temas ni desmayes, prosigue hacia adelante creyendo que Dios está al frente de ti peleando tus batallas. Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento. Isaías 60:1-3

Dios es luz, Él tiene el poder para darle luz a toda tormenta de oscuridad. Su Hijo amado Jesucristo es la Luz que alumbra nuestro existir. “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo Soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (Juan 8:12, RV60).

Mensaje de Dios
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