“Orad por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada Palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de Él, como debo hablar” (Efesios 6:19-20 (RVR1960).

Hablar con denuedo y … ¿Qué significa eso?

Hablar con denuedo es hablar con autoridad, es pararse sin miedo ni temor con la convicción de lo que está hablando es verdadero. La convicción es la certeza que la Palabra de Dios es verdadera y por fe creemos que todo lo que dice la Biblia es verdadero. La Palabra de Dios es viva y se queda en el corazón que cree lo que Dios nos dice. Dios nos envía Su Palabra para que creamos en ella, si la recibimos y la guardamos en el corazón, Su Palabra florecerá en nosotros. “Así será Mi Palabra que sale de Mi boca; no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11 (RVR1960).

Cada vez que saca momentos para estudiar y meditar en la Palabra de Dios, el Señor te revelará su verdad y así, cuando te pares a predicar hablarás con denuedo. No importa donde te encuentres, siempre lleva un lápiz y una libretica porque Dios te enseñará lo que tienes que decirle a Su pueblo. Su voz la vamos a escuchar en la madrugada cuando nos levantamos a buscar Su presencia, también podemos escuchar Su voz cuando estamos dirigiéndonos al trabajo, en una alabanza ungida o en una predicación. Cada vez que nos empapamos, y nos saturamos de la Palabra de Dios, nuestra fe se aumenta porque “… la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17 (RVR1960). Cuando hablamos con denuedo la Palabra de Dios, el miedo y los temores no tienen suerte ni parte en el nombre de Jesús.

Tal vez me dirás “leo y estudio la Palabra y me da miedo hablar de ella a los demás”, “no sé cómo expresarme y hablarle de Dios a las gentes”, “soy muy torpe para memorizarme las Escrituras”, “no se mucho hablar”, “no se leer” o “soy muy tímido”. Todos sabemos acerca del apóstol Pablo y cómo el Señor lo escogió siendo él un simple pescador sin letras. “Y andando junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, echando una red al mar, porque eran pescadores” (Mateo 4:18). Ese era el oficio ordinario de Pedro y cuando empezó a obedecer la Palabra de Dios, su vida fue transformada de lo ordinario a lo extraordinario. Andando con Jesús, Pedro tuvo una transformación tan grande que su nivel espiritual, personal y educativo se elevó de pescador a apóstol. Si Dios trabajó en Pedro, también puede trabajar contigo, con tus familias, conmigo y mi familia también.

Déjame decirte, el llamado de Pedro no fue nada fácil, él recibió regaños tales como “hombre de poca fe, porque dudaste”, “apártate de mí satanás” y lo peor de todo, negar tres veces a Jesús. ¿Esas Palabras derrotaron y apartaron a Pedro de su llamado? No. Pedro reconocía que esos regaños y amonestaciones venían de Jesús, como también, él bien sabía que era para su bien. Dios disciplina al que ama. Él nunca se equivoca y nunca le va a poner cargas a nadie que no puedan soportar. A pesar de los regaños y dura disciplina por parte de Jesús hacia Pedro, Él lo amó tanto que cuando resucitó al tercer día les dijo a Sus discípulos “díganselo a Pedro también” “Pero id, decid a Sus discípulos, y a Pedro, que Él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo. (Marcos 16:7 (RVR1960). ¡Usted se imagina lo contento y feliz que Pedro se habrá sentido al saber que el Maestro resucitado lo convidaba a la reunión triunfal en Galilea! Dios es un Dios de oportunidades y de misericordia. ¡Gracias Padre!

La transformación que Jesús tenía para Pedro era grande y dentro de su transformación, era necesario combinar su verdadero nombre Simón con el de Pedro. El verdadero nombre de Pedro era Simón que significa “que oye, que obedece” “oír” y el oír está muy bien vinculado con la fe. El significado de Pedro es roca. De modo que, Simón + Pedro= Fe sobre la Roca. Esta maravillosa combinación Simón y Pedro, tiene misterios y propósitos a lo que Dios ya tenía planificado mucho antes de que Pedro existiera. Jesús cambió el nombre de Simón a Pedro, ese cambio significa una nueva identidad. El nombre de Pedro también tiene que ver mucho con el carácter de Pedro y lo que él tenía que aguantar o soportar. Pedro fue cambiado para soportar cualquier prueba. Cristo edificó a Pedro sobre la roca, la Roca sobre la cual, Jesús edificaría Su iglesia con Su Palabra y Su fundamento de fe. Amén.

Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4:13).

Dios pulió y transformó a Pedro de tal manera que “… sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que, al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos”, porque el Espíritu Santo estaba en Pedro. Hechos 5:15 (RVR1960). Eso mismo hará Dios a todo aquel que se pare en la Roca que es Cristo.

Oremos: Padre: vivifícanos y ayúdanos a pararnos firme en Ti, la Roca Eterna. Ayúdame a meterme en tu Palabra cada día y así poder hablar de Ti con denuedo ante los demás. Que cuando me pare en Tu Roca, hable con autoridad y certeza sin quitar ni añadir a Tu Palabra.  Que siempre esté dirigido por medio de Tu Santo Espíritu. En el nombre de Jesús te lo pido mi Dios y mi Señor. Amén.

Escrito por Bv. Flores
www.ministeriosdesanidad.org

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