Manto de Poder Manto de Sanidad

Si al menos logro tocar Su Manto, quedaré sana

En esto, una mujer que hacía doce años que padecía de hemorragias se le acercó por detrás y le tocó el borde del Manto. Pensaba: «Si al menos logro tocar Su Manto, quedaré sana». Jesús se dio vuelta, la vio y le dijo: —¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado. Y la mujer quedó sana en aquel momento. Mateo 9:20-22

Al caer la noche, le llevaron muchos endemoniados, y Él, con Su sola Palabra, expulsó a los demonios y sanó a todos los enfermos. Esto, para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: «Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias» (Mateo 8:16-17).

Y cuando la gente de aquel lugar lo reconoció, lo hizo saber por toda aquella tierra. Entonces le llevaron todos los enfermos y le rogaban que los dejara tocar al menos el borde de Su Manto. ¡Y todos los que lo tocaban quedaban sanos! (Mateo 14:35-36).

Oremos:

Padre Eterno, Dios de fuerza y de poder,

En este día que Tú por Tu misericordia nos ha brindado, te damos gracias porque nos ha permitido brindarnos un nuevo amanecer. Este es el día que hizo el Señor y nos gozaremos y alegraremos en él. Padre mío y Dios mío, en esta hora toco tu Manto por fe, creyendo que Tú hará la obra en mi vida. Jehová Dios mío, a Ti clamé, y me sanaste. En esta hora clamo en el Nombre de Jesús sanidad para todo aquel que está leyendo esta oración, te pido que tenga misericordia como lo hiciste con los enfermos que tocaron Tu Manto. En el Nombre de Jesús creemos y recibimos Tu Poder de sanidad. Amén.

Palabra de Dios

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