Jesucristo sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas. Dios no solamente nos sana, pero también nos consuela en tiempos de tribulación. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Gracias Padre Eterno.

Padre mío y Dios mío, Dios Todopoderoso. Venimos confiadamente ante Tu Presencia para alcanzar gracia para el oportuno socorro. En el Nombre de Jesús proclamo con mi boca y creo por fe que soy sano de toda enfermedad y dolencia.

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5:16

Oremos:
Padre de misericordias y Dios de toda consolación, te damos gracias por el amor que nos da cada día. Reconozco que te he fallado, perdóname y enséñame a caminar agradable a Ti oh Dios. Recibe la gloria, recibe el honor y recibe el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Lecturas Bíblicas: Salmos 147:3/ 2 Corintios 1:3-4
Palabra de Dios
www.ministeriosdesanidad.org

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