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Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró” (Lucas 23:46) (RVR1960) Salmos 31:5

Estas palabras dada al Padre Celestial por parte de Su Único Hijo Jesús en la crucifixión, pueden ser interpretadas de diferentes maneras. Muchos creen que Jesús clamó a Su Padre de forma vencida y de manera agotada, pero lo cierto es que esta exclamación fue enseñada a los niños judíos a muy temprana edad como reverencia de adoración de confianza en Dios. Jesucristo estaba al corriente que Su Padre siempre estuvo a Su lado y que en Su Mano poderosa, Su Espíritu estaría seguro hasta Su Retorno Triunfal. ¡Aleluya!

El Maestro reposó en la Mano de Su Padre Celestial por medio de Su adoración, aunque para muchos, es un tanto triste pero la realidad, es que esta oración “Padre, en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu” fue un grito de plena confianza y seguridad de que todo había culminado a la Gran Perfección de Dios. Jesucristo se sometió a Su Padre por obediencia hasta el último momento y descansó en Él. La relación íntima del Padre Celestial con el Hijo, no era para tomar al Hijo de sorpresa en la Cruz, Jesucristo sabía muy bien que todo ese Gran Acontecimiento ya estaba predestinado mucho antes de la fundación del mundo. Jesús había hablado que se levantaría de la muerte como también sabía que volvería con poder y gloria. El Señor nunca lo abandono, más bien, Dios lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un Nombre que es sobre todo nombre, para que en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11) (RVR1960). La oración dada a Dios Padre por Su Hijo, fue una oración de victoria sobre cada problema o circunstancia. Jesús mantuvo Su confianza en Su Padre clamando: Padre, en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu” hasta el final. Su obediencia, Su confianza y Su poder nunca se debilitaron puesto que Él sabía que Su Padre siempre estuvo con Él. Jesús no estaba solo, Su Padre siempre estuvo con Él.

Si en estos momentos piensas que te sientes solo y abatido de tal manera que sientes que tus fuerzas se debilitan y no sabes qué hacer, hoy el Señor Jesucristo te ofrece Su ayuda. Dice el Salmos 121:1 “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra”. Agárrate de Jesucristo, Él es el Único que puede resolver todos tus problemas, Él es tu socorro en tiempo de tribulación. Jesucristo intercede por ti cada día. No temas ni desmayes porque el Señor está al tanto de tus problemas, tú no estás peleando solo. Descansa en el Señor y espera y confía en Él. Si piensas que todo se ha acabado para ti, que no hay camino que recorrer y todas las puertas están cerradas, te exhorto a que confíe y creas en Dios con toda tu mente y con todo tu corazón en espíritu y en verdad. Búscalo y empápate de Su palabra cada día, Él te mostrará lo que debes hacer. En Su obediencia, Jesús encomendó todo a Su Padre Celestial con una oración de confianza en Él.

La oración “Padre, en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu” no fue una oración de derrota, porque Jesús nunca conoció la derrota. Me da pena la manera que muchos presentan a Nuestro Señor Jesucristo como un derrotado y sufrido. ¡Al Dios que yo le sirvo, es un Dios de victoria! Él no está muerto ni mucho menos sufrido, Él Vive y Reina por los Siglos de los Siglos. Hoy el Señor nos dice: “Yo Soy la Resurrección y la Vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25) (RVR1960).

Si eres creyente y conoce de la palabra de Dios, agárrate como nunca antes del Señor, Él nunca te dejará solo en tu enfermedad, en tus finanzas, en la cárcel, desempleo, en los vicios, o tal vez en tu matrimonio o con los hijos rebeldes. Dios conoce y está al tanto de tu situación, Él no se ha olvidado de ti. Confía y espera en Él, hoy el Señor te devuelve Su paz y te dice: “Yo Soy tu socorro, cree y confía en Mí, porque tengo el poder para salvarte, sanarte, libertarte y cambiar tu situación”. ¡Amén! ¡Aleluya!

Si todavía no conoce de Dios pero en tu corazón siente la necesidad de darle tu vida a Él, hoy el Señor te ofrece una invitación que te dará la victoria a todas las circunstancias o problemas que estés pasando en estos momentos. Todo el sacrificio que hizo el Maestro en la Cruz del Calvario, lo hizo por ti, porque te ama y desea establecer una relación personal contigo. El Señor Jesucristo es el único que puede resolver tu situación en la que estás ahora, búscalo y confía en Él. Hoy el Señor te ofrece la Salvación. Ser salvo es lo mejor que le puede suceder a un ser humano, aceptar a Jesús como tu Salvador espiritual significa las puertas abiertas para tu destino. Sin la guía de Él, no podrás llegar a la Meta Final. Cuando tú acepta a Jesús como tu Salvador personal, y comienza a buscarlo en espíritu y en verdad con todo tu corazón diariamente; Él empezará a revelar Su Propósito para tu vida. ¿Estás dispuesto a cambiar tu vida?

Si te decidiste, te invito a repetir en alta voz ésta oración, cuando la lea, léela con entendimiento y de corazón. Piensa en tu necesidad y en la relación personal que Dios te ofrece para darle un cambio en tu vida desde ahora y para siempre. No te arrepentirás.

Oración de Salvation:

 Repite conmigo: Padre Celestial, reconozco que soy pecador(a). Me arrepiento de mis pecados. Creo que Jesucristo murió por mis pecados, que resucitó al tercer día y vive para siempre. Le abro la puerta de mi corazón y de mi vida, y recibo al Señor Jesús como mi Salvador. Deseo que Él sea el Señor de mi vida. Escribe mi nombre en el Libro de la Vida. Gracias por salvarme, en el nombre de Jesús. Amén.

Si decidiste convertirte en un cristiano en el día de hoy, bienvenido a la familia de Dios. Ahora, como una forma de crecer más cerca de Él. Comparte tu experiencia con otras personas de tu nueva fe en Cristo. Bautízate como lo ordenó Cristo. Pasa tiempo con Dios cada día, simplemente desarrolla el hábito diario de orar y leer Su Palabra. Pídele a Dios que incremente tu fe y tu comprensión de la Biblia y aplícala en tu diario vivir. ¡Encuentra una iglesia local en la que puedas adorarlo!

El enemigo siempre va a venir a decirnos que estamos derrotados, si Jesús venció, nosotros no estamos derrotados, somos más que vencedores en Cristo Jesús que nos fortalece cada día. Sus promesas son verdaderas y en ella creo. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece y me da la vida.

la oracioin.jpg“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9) (RVR1960).

por Bv. Flores

www.ministeriosdesanidad.org

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