En revelación del Señor, Dios le enseñó al profeta Amos lo que iba a acontecer en la tierra pero el profeta se puso a interceder por su ciudad mas Dios se arrepintió porque un alma estaba intercediendo en oración y súplica.

La oración de Amos fue una de arrepentimiento, si nos arrepentimos de nuestros pecados, Dios por su inmensa misericordia cambia de idea. Dios escucha nuestras oraciones siempre. Él conoce nuestra condición y sabe las necesidades que tenemos.

Estamos viviendo en tiempos muy peligrosos donde solo el arrepentimiento y la intervención del Señor es la que nos pueden salvar. Este es el tiempo de unirnos en oración por nuestras familias y por nuestra nación.

A medida que oramos al Señor y nos arrepentimos de nuestros pecados, Dios nos escucha y nos muestra su plan. Cuando el profeta Amos estaba orando, Dios le dio una revelación y le mostró lo que iba a acontecer.

“Esto me ha mostrado Jehová, el Señor: Él criaba langostas cuando comenzaba a crecer el heno tardío, el heno tardío que viene después de las siegas del rey.

Y aconteció que cuando acabaron de comer la hierba de la tierra, yo dije: «Señor, Jehová, perdona ahora, pero ¿quién levantará a Jacob, que es tan pequeño?» Se arrepintió Jehová de esto: «No será», dijo Jehová. Jehová, el Señor, me mostró esto: Jehová, el Señor, llamaba al fuego para juzgar; y el fuego consumió el gran abismo y también una parte de la tierra.

Y dije: “Señor, Jehová, cesa ahora; pues ¿quién levantará a Jacob, que es tan pequeño?» Se arrepintió Jehová de esto: «No será esto tampoco», dijo Jehová, el Señor” (Amos 7:1-6).  Cuando buscamos a Dios primero por medio de la oración, no tenemos que andar con miedo por lo que acontece a nuestro alrededor porque Jehová nuestro proveedor nos dará en añadidura todas nuestras necesidades.

“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). La necesidad del profeta Amos fue interceder por los demás y Dios escuchó sus súplicas.

Hermanos, hoy es tiempo de interceder por las familias, Satanás quiere destruir a las familias a como dé lugar, pero si lo resistimos en ayuno y oración, él se tendrá que ir en el nombre de Jesús. Satanás tiene solamente dos armas para pelear y estas son: decepción y acusación. La decepción es una réplica de la verdad, parece autentica pero es pura mentira del diablo.

La decepción es una falsificación de la verdad pues Satanás es el padre de la mentira. El espíritu de acusación te hace sentir que tú no eres digno de las bendiciones de Dios. No podemos darnos el lujo de seguirles la corriente a Satanás cuando viene a nuestra mente con esos pensamientos. Repréndelo en el Nombre de Jesús.

Si creemos en las  mentiras del enemigo es necesario buscar el arrepentimiento. Escúchame, el enemigo siempre va a querer hacernos creer que somos nada, él solo quiere vernos derrotados, cuando la verdad es que somos hijos del Gran Rey; Jehová de los Ejércitos, ese es Su Nombre. Somos cabeza y no cola.

Es tiempo de callar al enemigo con la VERDAD que ES CRISTO JESUS en oración y en ayuno. Es tiempo de interceder por nuestras familias, por nuestros matrimonios, nuestros hijos, nuestros líderes cristianos y políticos y nuestra nación.

Esta humillación nos conduce al arrepentimiento que a Dios le agrada. Hoy parece que el enemigo está ganando terreno por todo lo que estamos viendo en nuestra sociedad, pero el Señor nos ha prometido que “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y tú condenarás toda lengua que se levante contra ti en el juicio.

Esta es la herencia de los siervos de Jehová: su salvación de mí vendrá», dice Jehová” (Isaías 54:17). Busquemos a Dios, humillémonos de todo corazón ante Su trono y oremos sin cesar, Él nos escuchará y concederá el deseo de nuestros corazones de acuerdo al plan que Él tiene para cada uno de nosotros.

Es necesario buscar al Señor primeramente y entregarle todos nuestras suplica, éstas llegarán como olor fragante ante Su Trono. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu descendencia y del occidente te recogeré.

Diré al norte: “¡Da acá!”, y al sur: “¡No los retengas; trae de lejos a mis hijos, y a mis hijas de los confines de la tierra, a todos los llamados de mi nombre, que para gloria mía los he creado, los formé y los hice!”» Isaías 43:5-9

Bendiciones

Escrito en Agosto 14 de 2011

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