No pare tu oración por causa de las tempestades o las tormentas. Son las tormentas y las adversidades las que deben pararse por causa de tu oración, en el Nombre de Jesús Señor nuestro.

Estando en la presencia de Dios en oración, podemos realizar grandes milagros de parte de Dios y Su Santo Espíritu. Somos instrumentos en las manos de Dios para realizar Sus Propósitos para Su gloria y honra. Dios es un Dios de poder, maravillas y prodigios, cuando Él habla todo se tiene que sujetar ante Su presencia. Dice Su Palabra que: “… entrando Él en la barca, Sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero Él dormía. Y vinieron Sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es Éste, que aun los vientos y el mar le obedecen? (Mateo 8:23-27).


“Porque todas las cosas sujetó debajo de Sus pies. Pero cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a Él, claramente se exceptúa a Aquél que sujetó a Él todas las cosas” (1 Corintios 15:27). ¡Cuán poderoso es nuestro Dios!

El Señor sujetó todas las cosas en obediencia de Su Padre por medio de la Palabra. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).

¿Cuánto amamos nosotros la Palabra de Dios? Agarrémonos de la Palabra de Dios (La Biblia), porque en Su Palabra hay vida y vida en abundancia. El salmista David decía: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmos 119:11). De modo que, las Palabras de Dios nos libra del camino del pecado. El salmista David también dijo que, la Palabra de Dios era lámpara a sus pies y lumbrera en su camino. Dios es la Luz que alumbra todo nuestro ser, Él es quien endereza nuestros pasos para poder sobrepasar en victoria las adversidades. Anhelemos Su luz y agarrémonos cada día de Él y de Su Palabra. Amén.
!Dios te bendiga!

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