“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23, RV60).
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al Premio del Supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. (Filipenses 3:13).
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Amado Padre Celestial gracias por darme hoy 17/11 el regalo de mi hijo regresando de nuevo a su casa dándole su plena libertad, sólo tú eres digno de alabanza y gloria. Amén y amén
Amén y amén, gracias Padre eterno por escuchar el clamor de una madre que ora en espiritu y en verdad. Espiritu Santo de Dios, te damos gracias.