repentance“Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor” (Salmos 95:6) (Reina-Valera 1960).

Muchas veces nos hemos sentidos atribulados, cansados, y afligidos en este caminar de la vida. Hemos llegado a pensar que Dios nos ha abandonado debido a los tantos obstáculos que de vez en cuando se interponen en la carrera de la vida. Muchas veces peleamos la batalla nosotros mismos creyendo que la vamos a ganar. Mientras más peleamos con los obstáculos y los problemas, más nos cansamos. Es ahí donde notamos que las fuerzas se debilitan y ya no encontramos salidas para escapar o resolver nuestras circunstancias. La Palabra del Señor nuestro Dios, nos confirma que la batalla y los problemas les pertenecen a Dios. No tenemos por qué pelear, Dios pelea por nosotros. Si vamos a pelear vamos a pelear con las rodillas en oración. Te invito a que haga la prueba de tirarte de rodilla a orar en tiempo de dificultad. Claro en esos momentos estamos tan cansados que no tenemos ni deseos de orar o pedirle a Dios que nos ayude. La preocupación es tan grande que lo último que hacemos es orar.

Hay un misterio muy profundo que está conectado con Dios y los hombres, los seres humanos tenemos una necesidad interna de Dios. Esa necesidad nos impulsa a tirarnos de rodillas, aunque no tengas ganas de hacerlo. Cuando te tiras de rodilla y busca la presencia de Dios en oración, Dios escucha y te fortalece. Cuando te tiras cansado y afligido de rodilla, Dios te fortalece de tal manera que el enemigo no podrá resistirte. Cuando resiste al enemigo en oración, él se larga de tu vida en el nombre de Jesús. De rodilla somos más fuertes, no tenemos que luchar, Dios lucha por nosotros. Cuando nos tiramos de rodilla es necesario ir a la presencia de Dios con acción de gracias y con un corazón contrito y humilde. Arrepiéntete y deja que Dios pelee la batalla por ti. Confía en Él y Él hará. No dejes que los problemas de la vida te dominen, domínalo con tus rodillas. Levanta tu cabeza en alto y créele a Dios. El enemigo quiere hacerte la guerra, pero si te mantiene de rodilla, no va a poder contigo. Deposita todas tus cargas al Señor, Él no te pondrá cargas que tú no puedas cargar. Quizás estás pensando que Dios se ha olvidado de ti y tu fe se ha debilitado. Tal vez has querido colgar los guantes y no tiene más fuerzas para pelear. Quizás te siente pequeño e insignificante, pero hoy el Señor, el Todopoderoso te dice: “Eres muy importante para Mi” “No temas ni desmayes, solo confía en Mi” “¿Habrá algo imposible para Mí?” “No temas ni te atemorices delante de tu situación o tus problemas, porque la guerra no es tuya sino de Dios”

De rodilla eres más alto. De rodilla eres cabeza y no cola.

Pray BigY dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios” (2 Crónicas 20:15). (RVR1960)

Por Bv Flores

www.ministeriosdesanidad.org

 

 

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