Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché.
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“Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien Yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo. Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché. No temas, porque Yo estoy contigo; no desmayes, porque Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (Isaías 41:8-10)
“En el día que temo, yo en Ti confío” (Salmo 56:3).











