El Dios que Sana
Pero serviréis a Jehová, vuestro Dios, y él bendecirá tu pan y tus aguas. Yo apartaré de ti toda enfermedad. Éxodo 23:25
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma. 3 Juan 1:2
Él sana a los quebrantados de corazón
y venda sus heridas. Salmo 147:3
Dios se revela en su Palabra como un Dios que cuida, restaura y sana. En Éxodo 23:25 nos enseña que Él puede apartar la enfermedad de nuestras vidas; en 3 Juan 1:2 vemos el deseo de Dios de que tengamos salud y bienestar; y en Salmo 147:3 encontramos una verdad hermosa: Él también sana las heridas del corazón. ! Cuan grande es Dios!
A veces necesitamos sanidad física, pero otras veces la herida está en el alma: una tristeza, una pérdida, una decepción o un dolor que nadie más puede ver. Dios conoce cada una de esas heridas y se acerca con amor para sanarnos y restaurarnos.
Hoy podemos confiar en Él, llevarle nuestras cargas y descansar en Sus manos. El Dios que sana no solo puede tocar nuestro cuerpo, también puede vendar nuestro corazón y renovar nuestra esperanza.
Oración:
Padre de amor y de misericordia te doy gracias porque eres el Dios misericordioso. Señor, gracias porque eres nuestro Sanador. Sana nuestro cuerpo, restaura nuestro corazón y fortalece nuestra fe. Ayúdanos a confiar en Ti aun en medio del dolor y a recordar que nunca estamos solos. En el Nombre de Jesús. Amén.









