B. Flores

        la oracioin.jpg Dios te escucha tan pronto empieza a orar con fe creyendo que lo que estas orando lo verás en el nombre de Jesús. Nosotros cambiamos; pero Dios nunca cambia. Él es el mismo de ayer, de hoy y de siempre. Hermanas y hermanos que me leen estas palabras te aseguro que Dios es real y sus promesas son reales, solo tenemos que creerle y sin dudar, el que dudas nunca va a recibir. Este es el tiempo de proclamar y declarar los que legalmente nos pertenece en el nombre de Jesús.

         Escúchame y presta atención, para declarar lo que te pertenece, es necesario que te pares con autoridad y con dominio propio en el nombre de Jesús. Es necesario que entiendas que las palabras que profesa estén cargadas de fe, una fe firme, una fe que dependa solamente de Dios, y no del hombre. Es la fe que voy a mirar con el ojo espiritual los deseos de mi corazón aun si todavía no existiesen, pero lo miro como si estuviesen. Hoy voy a declarar con mi boca que estoy sana en el nombre de Jesús, porque las palabras del Señor me dice que por Sus llagas soy sana”, Lo creo. Declaro que la palabra de Jehová no retornará atrás vacía.

        Por lo tanto declaro que lo decretado en Isaías 53 es cierto por tanto me declaro sana y todo aquel que está leyendo este mensaje es sano en el nombre de Jesús. Si nos humillamos en espíritu y en verdad y confesamos nuestros pecados ante el Padre Celestial, Él es fiel para perdonarnos y librarnos de toda enfermedad en el nombre de Jesús. Cuando nos humillamos, nos arrepentimos, confesamos nuestros pecados y perdonamos, podemos tener la certeza que Dios estará de nuestro lado. El enemigo no podrá resistirnos. Usa tu autoridad en el nombre de Jesús, tú tiene la autoridad para decirle a tu enemigo: A ti te digo satanás en el nombre de Jesucristo, que tus principados, potestades, y espíritu que rigen las tinieblas de este siglo y tus huestes espirituales de maldad en las regiones celestes, están atados y en ninguna manera pueden obrar en mi contra, ni en contra de mi familia ni de mis hermanos en Cristo.

        “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Por lo tanto, soy la simiente de Abrahán soy heredera de bendición, soy prosperada, soy sanada, soy propiedad del Dios Todopoderoso. Declaro Salmo 91 a mi vida y a las vidas de mis hijos, mi matrimonio y mi casa. Declaro en el nombre de Jesús que soy de los que habito al abrigo del altísimo, soy protegida por la sombra del Omnipotente. Declaro que hay poder en la Sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo. Aplico la Sangre de Cristo en mi hogar, en mis hijos, en mi familia y en mis hermanos en la fe que están de acuerdo conmigo ahora. Padre Celestial, en el nombre de Jesús declaro que tu palabra es medicina para mis huesos y vida para todo mi ser.

        Padre, hoy declaro con mi boca que yo soy tu hija y ninguna arma forjada contra mi prosperarán. Declaro que tengo las armaduras de Dios sobre mí, porque tu diestra me sostiene. Señor hoy me paro en la Roca que es Cristo, creyendo con firmeza que tengo salud en el nombre de Jesús. Padre te doy gracias porque tú nos libras del peligro y de cualquier obra del infierno que venga a querernos tentar. Hoy vivo confiada de que el Señor nunca me has desamparado y ninguna maldad vendrá contra mí, ninguna plaga tocara mi morada. Confieso que mi mente es renovada, que tengo la paz de Cristo en mi corazón. Confieso que el Señor es la Vid y yo soy Su rama; por lo tanto estoy conectada con Él. Si Dios está conmigo, ¿Quién contra mí? Confieso que soy templo del Espíritu santo, Él mora en mi corazón.

      Confieso que Su palabra habita en mí por medio de la fe. Les aseguro que si alguno le dice a este monte: “Quítate de ahí y tírate al mar”, creyendo, sin abrigar la menor duda de que lo que dice sucederá, lo obtendrá. Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán” (Marcos 11: 23-24). Creo por fe que estoy sana por medio del Poder sanador que mana de Dios y que soy altamente apreciada por Él. El Señor Jesucristo me ama con amor eterno.

      Hoy creo por fe que Dios ha escuchado mi oración.

»“Daniel, he venido en este momento para que entiendas todo con claridad. Tan pronto como empezaste a orar, Dios contestó tu oración. He venido a decírtelo porque tú eres muy apreciado. Presta, pues, atención a mis palabras, para que entiendas la visión. Daniel 9:21-23

      Gracias Señor. Por eso te alabo y te bendigo y no me canso de decirte que vivo agradecida de ti.

Escrito el 1 de febrero del 2014
Escrito para el ministeriosdesanidad.org

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