De Gran Valor Eres Tú para Dios

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? (Mateo 6:26, RV60).

De gran valor eres tú para Dios. “Porque te aprecio, eres de gran valor y Yo te amo. Para tenerte a ti y para salvar tu vida entrego hombres y naciones. No tengas miedo, pues Yo estoy contigo. Desde oriente y occidente haré volver a tu gente para reunirla. Diré al norte: “Devuélvelos”, y al sur: “No te quedes con ellos. Trae a mis hijos y mis hijas desde lejos, desde el extremo del mundo, (Isaías 43:4-6, Dios Habla Hoy).

Tal vez has pasado por muchos procesos y también, has venido a tu mente que Dios se ha olvidado de ti, Dios nos dice en Isaías 49:15: ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, Yo nunca me olvidaré de ti. El Todopoderoso “envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí (Salmos 18:16-19).

A pesar del proceso que estés pasando o del tiempo de pruebas, cuando clamamos a Dios; Él llega rugiendo desde los cielos a liberarte, sanarte, y restaurar tu vida. Dios te sacará de las muchas aguas y te librará del pasado y de tus poderosos enemigos. Él será tu Sanador y tu Defensor; desde ahora y para siempre. Así como David cuando estaba siendo perseguido por sus enemigos, podemos decir también:
“Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo, de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí” (Salmos 18:16-19).

No importa cual es tu proceso o tus pruebas, clama a Dios y Él te responderá y te sacarás de las turbulentas aguas para que puedas pasar sin ninguna oposición. Recuerdas que en tu proceso y batalla no estas solo/a, Dios pelea por ti porque te ama y porque eres muy valioso/a para Él.

¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado!
¡La gloria del Señor brilla sobre ti! (Isaías 60:1).

Mensaje de Dios
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