Oración de Sanidad

Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y dolencia entre la gente. Su fama se extendió por toda Siria, y le llevaban todos los que padecían de diversas enfermedades, los que sufrían de dolores graves, los endemoniados, los epilépticos y los paralíticos, y Él los sanaba. Lo seguían grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y de la región al otro lado del Jordán” (Mateo 4:23-25, NVI).

Oración:

Padre Eterno, Dios Todopoderoso, Dios de Abraham, Dios de Isaac; y Dios de Jacob. Dios Padre Todopoderoso, Padre de amor y misericordia, en este día me presento ante Ti para darte la gloria; la honra y el honor. Tu Palabra dice en 2 Crónicas 7:14 que, “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces Yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. Señor, te pido perdón. Reconozco que te he fallado. También tu Palabra dice Salmos 51:17 que, “Al corazón contrito y humillado no despreciarás Tú, oh Dios”. En esta hora nos humillamos ante ti Padre Eterno, nos humillamos para invocar tu Nombre eternamente y para siempre. Jehová de los Ejércitos, te pedimos que sane nuestra tierra y tenga misericordia de nosotros. En esta hora te pedimos por todas las personas que se encuentran graves entubados en los hospitales, desconéctalos y sánalos de toda mortandad. Padre mío y Dios mío, sabemos que Tú tiene el poder para realizar lo imposible; porque lo que es imposible para el hombre; es posible para Ti. En el Nombre de Jesús, declaramos que tu Poder sanador se derrame como rio de agua viva sobre cada hospital y sobre cada hogar en esta hora. Padre Eterno, Jehová de los Ejércitos, en el Nombre de tu Hijo amado, ayúdanos en medio de esta prueba que mundialmente estamos viviendo. Que la plaga no entre en nuestras casas, la plaga no es bienvenida a nuestros hogares en el Nombre de Jesús. Ninguna arma forjada contra mí y mi casa prosperarán. Padre, líbranos del peligro y del mal. Señor Jesús, permite que, en medio de esta situación, podamos acercarnos más a ti. Renunciamos a todo pecado, como también, renunciamos a todo ídolo pagano. En el Nombre de Jesús rompo toda cadenas de maldición generacional de enfermedad sobre mi vida, sobre mis hijos; y sobre mi linaje. Padre Eterno Tú me prometiste en Filipenses 1:6 que, la buena obra que empezaste en mí, la perfeccionará en mi vida. “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Gracias Señor por tu amor y tu misericordia. Gracias Padre, gracias, Hijo; y gracias, Espíritu Santo de Dios. Amén.


Jehová Dios mío, a Ti clamé, y me sanaste. Salmos 30:2

Mensaje de Dios
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