Orar y Bendecir a Mis Enemigos
Mateo 5:43-48,


Pero Tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; seré ungido con aceite fresco. Salmos 92:10

En momentos y tiempos como el que estamos viviendo tenemos que sacar fuerzas aun en medio de los problemas, especialmente cuando sentimos que las fuerzas se agotan. De igual manera se encontraba el rey David cuando dijo: “Pero Tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; seré ungido con aceite fresco” (Salmos 92:10, RV60). La referencia del búfalo nos da a entender que este animal saca fuerza en medio de su agotamiento, esto nos da a entender que el búfalo no es un animal que se rinde fácilmente. Si Dios le da fuerza al búfalo para resistir cargas aun cuando no hay fuerzas para resistirlas, cuánto más nosotros.

Dios nunca nos dará cargas que no podamos resistirlas. Todavía “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. De modo que Dios nos brinda Su fuerza como la del búfalo para saber cómo pelear la batalla. Él nos provee la valentía para saber cómo enfrentar los problemas como también, saber enfrentar aquellos que nos hacen la guerra. Esto no quiere decir que vamos a pelear físicamente con nuestros enemigos, mas bien, vamos a pelar la batalla de rodillas, y declarando bendiciones sobres nuestros enemigos. ¿Qué? Si. Así como lo ve.

Tal vez me dirás: ¿Cómo es posible que después que mi enemigo arrastró por el suelo mi nombre, yo voy a bendecirlo y orar por él? ¿Cómo es posible que voy a bendecir a la persona que me ha calumniado y hablado mal de mí? Somos humanos y lo primero que hacemos cuando alguien nos calumnia, en vez de bendecirlo, lo maldecimos y esperamos sentados para ver a Dios vengarse de ellos como hizo Jonás. Lo que el Señor nos quiere decir, es que hay una gran bendición cuando oramos por nuestros enemigos. La bendición de orar no solamente es para nosotros, pero también, es para los que nos calumnian y nos aborrecen para que sus corazones cambien.

He aprendido una gran lección también, he aprendido que mientras más me consumo hablando de lo que mi enemigo me hizo; más raíces de amarguras y estrés se añaden a mi vida y ese pensar, interrumpe acercarme en oración a Dios. Dios también trató conmigo en esa área y me dio una Palabra que se encuentra en Lucas 6:28: “Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” (RV60). Lo que tú no sabes es que cuando tú bendice a tu enemigo, recibe el respaldo de Dios y Él te ayuda; te revela cosas ocultas y brinda justicia a tu vida porque Él es un Dios Justo y Verdadero.

No es fácil bendecir y orar por nuestros enemigos, pero he aprendido que cuando bendecimos a nuestros enemigos, Dios escucha porque Él es un Dios Omnisciente; esto significa que Dios escudriña el corazón y sabe muy bien los pensamientos de todo ser humano. Es muy sencillo y te lo voy a explicar: Por ejemplo, imagina que Dios encuentra a tu enemigo hablando mal de ti, por otro lado, Dios te encuentras orando y bendiciendo a la persona que te está haciendo la guerra; ¿A quién tú crees que Dios va a ayudar?

La venganza le pertenece a Dios y Él nunca va a dejar que el enemigo se enseñoree y rebaje a Sus hijos. Somos cabeza y no cola. Somos hijos de Gran Rey; Jehová de los Ejércitos es Su Nombre. El que pelea nuestras batallas y no permite que caigamos en vergüenza.

El Gran YO SOY nos dice:

“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5:43-48, RV60).

El ejemplo más grande de saber cómo orar por nuestros enemigos, nos los otorgó Jesús en la Cruz del Calvario. El Señor Jesús tenía y tiene el poder y la autoridad para decirle a Su Padre Celestial: “Padre, manda un rayo y mata a todos los que me están haciendo mal, en cambio, Él dijo: “Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). ¡Al final Dios le dio la victoria a Su Hijo al tercer día! Dios nos brinda la victoria y nos unge con Su aceite fresco, renueva nuestras fuerzas y nos enseña cómo seguir orando por nuestros enemigos y nos brinda Su paz, Su gozo y Su libertad.  

Oración

Padre en el Nombre de Jesús te pedimos que nos enseñe a saber cómo orar y bendecir a nuestros enemigos. Padre Eterno, perdono a mis enemigos y perdónalos, porque no saben lo que hacen. Amén.

Mensaje de Dios
Escrito por B. Flores
www.ministeriosdesanidad.com

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