Antes de escribir este mensaje le pido al Espíritu Santo que me dirija con las palabras precisas para ministrar a Su pueblo en el nombre de Jesús. La palabra nos habla en este mensaje, que Dios nunca se duerme. Nuestro Señor Jesucristo nunca se dormirá para defendernos, especialmente cuando nos encontramos en el centro de la tormenta.

Es por esa razón que debemos confiar en Él aun cuando vemos que las tormentas y los problemas nos quieren derribar. Los discípulos se encontraron asustados y temerosos cuando se vieron en medio de la tormenta, aun sabiendo que Jesús estaba con ellos. Muchas veces pensamos que las tormentas vienen a nuestras vidas porque hemos pecado y desobedecido a Dios.

Los discípulos escogidos andaban en el camino de Dios y lo seguían hasta sufrir persecuciones. No caben dudas que en medio de las calamidades y las tormentas, ellos sentían temor, pero continuaban al lado de Jesús hasta el final. Cuando la tormenta los atacó en el mar, ellos andaban en el camino de Jesús, ellos no andaban en desobediencia.

Es curioso que cuando a un hijo de Dios le va mal, rápido va a encontrar a alguien que va a decir lo contrario de ti como le pasó a Job. Algunas veces las tormentas vienen por nuestras obediencias y no por nuestras desobediencias, vienen porque Dios nos quiere enseñar algo y porque tiene un plan de bienestar para nuestras vidas. Debes tener la certeza que Jesús estará en tu barca como lo estuvo con Sus discípulos.

Estos hombres escogidos por Jesús, eran pescadores de profesión, ellos andaban equipados para entrar en alta mar. Ellos no eran novatos en el mar, ellos sabían su oficio y cómo aplicar sus conocimientos al momento de una tormenta. Sin embargo, en esta ocasión, en medio de la tormenta, no sabían qué hacer. Hermanos es necesario reconocer nuestras debilidades ante Dios.

Dios se mueve en nuestras vidas cuando no sabemos qué hacer y clamamos por Su ayuda. Es ahí cuando Jesús se levanta con su gran poder y gloria a rescatarnos.
Quizás pensarás como los discípulos pensaron, ellos creían que iban a perecer en el problema que se le avecinaba porque vieron a Jesús durmiendo. Déjame decirte que Jesús nunca duerme; “Por cierto, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel” (Salmos 121:4).

Quizás el cuerpo de Jesús estaba descansando en la barca pero su Espíritu no, Él siempre está alerta velando e intercediendo por todos nosotros. No sé si alguna vez ha pensado que Dios te ha abandonado, que está durmiendo cuando más lo necesitas. Cuando ese pensamiento pasa por tu mente, es ahí donde debes confiar más en Él, es ahí donde Dios quiere enseñarte algo grande para tu beneficio. En ese proceso de aprendizaje, vamos a sufrir, pero el gozo viene en la mañana.

Jesús preparó esa situación para mostrarle Su poderío, Él los llevó al otro lado del mar para darle una enseñanza de fe. Durante esa enseñanza peligrosa, Jesús nunca dejó a Su discípulos huérfanos, aun cuando ellos creyeron que Él estaba durmiendo. A todo esto, el objetivo del Maestro, era saber el grado de fe de Sus discípulos; sus dependencias, y a quién ellos iban a buscar por ayuda en momento de necesidad. Dios quiere saber a quienes vamos a recurrir en momentos de angustias.

Nosotros tenemos la tendencia de dormirnos, pero Dios siempre está atento a nosotros, Él nunca duerme. Ahí donde te encuentras déjame decirte que Jesús está ahí contigo en medio de tus tormentas. En medio de tus problemas; Él nunca duerme para extender Su mano como lo hizo con Sus discípulos. Los discípulos clamaron a Jesús en busca de ayuda, ellos se refugiaron en Él en el tiempo de la aflicción, mas Dios por su gran amor entendió sus mano y lo libro de la tormenta.

Los discípulos pasaron la prueba porque le creyeron a Dios, ellos clamaron el nombre de Jesús y fueron aprobados en la prueba. En verdad ellos pasaron un gran susto, pero se refugiaron en Jesús. Dios quiere que tú te refugie en Él con toda tu mente y todo tu corazón. Dios te brinda hoy la oportunidad para llevarte al otro lado del mar, para bendecirte y elevarte a otro nivel de fe en Él.

Los discípulos se concentraron mucho en la tormenta, en el problema, en el miedo; pero hoy Dios quiere que tú te enfoques en la solución del problema.
Jesús es la solución a todas tus tormentas, Él les brindó paz a Sus discípulos en medio de la tormenta. Hoy el Señor Jesucristo te brinda Su paz en medio de la tormenta. Cuando la paz de Cristo viene a nuestras vidas, las tormentas y el miedo desaparecen.

Bendiciones

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