Dios nos viste con todas Sus Armaduras y sobre todo, nos reviste con Su Yelmo de la Salvación. El Yelmo es un Casco resistente que se ajusta a la cabeza para protegerla de posibles heridas o golpes. El Yelmo de la Salvación representa la protección del alma o la mente, la cual habita en la espera de la salvación. El Yelmo de la Salvación va dirigido al alma del ser humano, es la transformación de viejo a nuevo. El Yelmo de la Salvación guarda la mente pues es el lugar donde nuestros pensamientos residen y Dios anhela cuidar. Debemos de cuidar nuestros pensamientos, ya que vivimos en tiempos peligrosos y es una guerra espiritual en el cual, el campo de batalla es la mente. Hoy Dios viene a cubrir la mente de Sus hijos con el Casco de Salvación. El Casco de Salvación y es gratis, Dios nos los ofrece mediante Su gracia. Cuando nos vestimos con el Casco de Salvación es necesario andar con la Espada del Espíritu que es la Palara de Dios y orar sin cesar y así ganar la batalla. “Y tomad el Yelmo de la Salvación, y la Espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración”. Como cristianos lavados por la Sangre de Cristo y creyentes de la Palabra de Dios, debemos tener siempre en cuenta que estamos en una guerra espiritual, por tanto, es necesario vestirnos con todas las Armaduras que Dios nos ha dado. (Efe. 6:13). Tenemos que estar vigilantes a tiempo y fuera de tiempo porque vivimos en una guerra constante y el enemigo no descansa. Satanás anda como león rugiente buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8). Con las Armaduras de Dios somos más que vencedores.

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

Oremos: Padre Eterno en el Nombre de tu Hijo amado Jesucristo te doy gracias por las Armaduras que Tú por Tú misericordia y tu gracia me has dado, ayúdame a que cada día yo la lleve puesta. Amén.

Lectura Bíblica: Efesios 6:10-20 (RVR1960)

Palabra de Dios
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