Bendecidos por la Palabra de Dios

La Palabra de Dios que es la Biblia, es inspirada por Dios. Su Palabra nos fortalece, nos sana, nos guía, nos corrige; y nos enseña en Su camino. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17, RV60). El propósito de Dios por medio de Su Palabra es, ayudarnos a crecer en Su conocimiento para vivir una vida agradable a Él. “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Romanos 15:4).

Debemos alimentar nuestras almas con la Palabra de Dios. Y debemos “desear, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2:2-3). Ciertamente, la Palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. (Hebreos 4:12)

Su Palabra trae vida porque vienen de parte del Dios nuestro Señor; Su Palabra ilumina mi camino porque “…es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero” (Salmo 119:105). La Sagrada Escritura de Dios nos acerca a Él y nos bringa consejos y ánimo para los momentos difíciles. Si te encuentras en una situación difícil, agárrate de la Palabra de Dios; recuerdas que todo pasa, los problemas pasan, el cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). “Y estas Palabras que Yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6-7). Hay promesas cuando leemos, meditamos; y guardamos la Palabra de Dios en nuestro corazón. Dios nos dice: “Bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios, y la guardan” (Lucas 11:28).

Guardemos como un tesoro altamente valioso la Palabra de Dios, porque es el todo para nosotros en nuestro diario vivir. Deseo de todo corazón que, “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Colosenses 3:16). Así como el ancla permite que los barcos permanezcan quietos más allá de las tormentas, mucho más, es la Palabra de Dios a nuestras vidas. La Palabra es Dios hablando a nuestras vidas. Debemos permanecer firmes y confiar plenamente en lo que Él nos dice en Su Palabra, porque “los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre” (Salmos 125:1).

 Bendiciones que Dios nos ofrece por medio de Su Palabra:

Dios envía Su Palabra en medio de las adversidades:

“En su angustia clamaron al Señor, y Él los salvó de su aflicción. Envió Su palabra para sanarlos, y así los rescató del sepulcro” (Salmo 107:19-20, RV60).

Dios nos brinda paz y consuelo por medio de Su Palabra:

Afligido estoy en gran manera; vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra” (Salmos 119:107).

La Palabra de Dios es el Pan espiritual de nuestras vidas:

!!Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! más que la miel a mi boca” (119:103).

Su Palabra nos ayuda a perseverar y esperar en Dios:

Me anticipé al alba, y clamé; esperé en tu palabra” salmos 119:147).

La Palabra de Dios me brinda Sanidad:

“Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados” (1 Pedro 2:24).

Dios brinda vida por medio de Su Palabra:

Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado” (Salmos 119:50).

La Palabra de Dios es mi Salvación:

“Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el Propósito Suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” (2 Timoteo 1:9)

Oración:
Padre Eterno, gracias por tu Palabra, ella es como una lámpara a mis pies, la cual, me guía y me instruye cada día. Soy bendecido por tu Palabra. Ayúdanos a ser hacedores de tu Palabra. Amén.

Mensaje de Dios
www.ministeriosdesanidad.com

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