Alerta a las Señales: Paz y Seguridad.

Los productores de Hollywood se encuentran fascinados por firmar películas acerca del fin de los tiempos. La cosa se ha propagado tanto que ya muchos han dado predicción de fecha de cuándo ocurrirá el fin de los tiempos.

Hay una identidad en Estados Unidos y Canadá que están gastando una fortuna en publicidad donde dicen que el juicio final será el día 21 Mayo de este año (2011), y que en Octubre se acaba el mundo.

Esto es una falsa profecía porque nadie sabe la hora ni el día. Hermanos si nosotros supiéramos el día y la hora ¿Qué sería de los que no conocen de Dios?  Pero vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.

Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino vigilemos y seamos sobrios, pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestidocon la corazade la fe y del amor, y con la esperanza de salvación como casco” (1 Tesalonicenses 5:4-8).

Como hijos de Dios no está de nuestra parte el poner fecha ni nos corresponde tampoco saber los tiempos ni la época, el hacerlo contradecimos la palabra de Dios y esto es pecado. Nuestra responsabilidad  es el de orar sin cesar, retened lo bueno y estar preparados.

Y Él  les dijo: (Jesús) “No os corresponde a vosotros saber los tiempos ni las épocas que el Padre ha fijado con su propia autoridad; pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (Hechos 7-8).

Hay muchas preguntas acerca de los últimos tiempos, esta misma pregunta hicieron los apóstoles a Jesús.

La palabra de Dios nos dice en Mateo 24:3 “Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”  »Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre” (Mateo 24:36).

Lo cierto es que Jesús vendrá como ladrón en la noche y si  no estamos preparados nos quedaremos. Ahora bien, hermanos, ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y fechas, porque ya saben que el día del Señor llegará como ladrón en la noche.

Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», vendrá de improviso sobre ellos la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores de parto.

De ninguna manera podrán escapar. Ustedes, en cambio, hermanos, no están en la oscuridad para que ese día los sorprenda como un ladrón. 1 Tesalonicenses 5:1-4

Me llama la atención la semejanza de Su Venida con una mujer encinta. Recuerdo cuando tuve mi primer embarazo en las últimas etapas, de repente, sentí un dolor que nunca lo había sentido, ese dolor era la inminencia de que la criatura estaba por nacer.

Yo no sabía que ese día iba a nacer mi hija, todo fue tan rápido. Jesús vendrá como ladrón en la noche sin que nadie lo sepa, es por esa razón que debemos estar preparados a tiempo y fuera de tiempo.

Debemos de reconocer las señales de los últimos tiempos para estar alertas, también los apóstoles les preguntaron a Jesús acerca de las señales de Su venida.

2 de Timoteo 3:1-5 nos ofrece la respuesta “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Estamos viviendo tiempos muy peligrosos.

Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,  que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”

También oiréis de guerras y de rumores de guerras. Mirad que no os turbéis, porque es necesario que esto acontezca; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá hambre y terremotos por todas  partes.

Pues todas estas cosas son principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación y os matarán, y seréis aborrecidos por todas las naciones por causa de mi Nombre.

Entonces muchos tropezarán; y se traicionarán unos a otros, y se aborrecerán unos a otros. Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, se enfriará el amor de muchos. Pero el que persevere hasta el fin será salvo. Luego…..

“Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria” (Mateo 24:29-30).

Muchos andan confusos acerca de este tema y culpan la Palabra de Dios como confusa, mas Dios es un Dios de orden y no de  confusión. Lo que está escrito, está escrito y yo lo creo.

El enemigo es el padre de confusión y él va hacer todo lo posible para mantener ciegos a muchos. Una cosa si te voy a decir y está escrito también en la Palabra de Dios que es la Biblia: Mi pueblo perece por falta de conocimiento.

Es tiempo de quitar las vendas y ver la realidad de lo que está pasando actualmente antes de que sea tarde. Esto no es para asustarse, si tú está preparado no hay por qué temer, pues Dios no nos ha dado espíritu de miedo, ni de cobardía, sino de dominio propio. 2 Timoteo 1:7

Mantente alerta, busca a Jesús.

Si no les ha dado tu vida al Señor como el Salvador espiritual de tu vida, te invito a que busque de Jesús; en Él encontrarás tu sanidad. Padre celestial, reconozco que soy pecador(a).

Me arrepiento de mis pecados. Creo que Jesucristo murió por mis pecados, que resucitó al tercer día y vive para siempre. Creo que Jesús es el Hijo de Dios. Abro la puerta de mi corazón y de mi vida, y lo recibo como mi Salvador.

Deseo que Él sea el Señor de mi vida. Gracias por salvarme y sanarme, en el nombre de Jesús, amén.

Si decidiste convertirte en un cristiano en el día de hoy, bienvenido a la familia de Dios. Ahora, como una forma de crecer más en Su Palabra.

Comparte tu experiencia con otras personas de tu nueva fe en Cristo.  Bautízate como lo ordenó Cristo.

Pasa tiempo con Dios cada día, simplemente desarrolla el hábito diario de orar y leer su Palabra.

Pídele a Dios que incremente tu fe y te de comprensión de su palabra; aplícala en tu diario vivir. Encuentra una iglesia local en la que puedas adorar a Dios.

Bendiciones

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