“Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío. Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán. Selah Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; verán a Dios en Sion.

Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; escucha, oh Dios de Jacob. Selah Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido. Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad. Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía” (Salmos 84).

El salmista David le expresa al Señor nuestro Dios su agradecimiento y lo expresa por medio de este cántico. Aunque el salmista le falló al Señor y se arrepintió, él puedo notar que Dios le ofreció otra oportunidad para volver a ser parte del reino de Dios y de Sus grandezas y misericordia. Aquí él expresó las grandezas de Dios y lo que Él puede hacer con un corazón contrito y humillado.

David experimentó que fuera del Señor no hay nada que pueda satisfacer y llenar al ser humano. En los Atrios de Dios, en Su presencia se encuentra la llenura viva del poder del Espíritu de Dios en nuestras vidas. Es mejor estar en la presencia de Dios que fuera de ella. Muchas veces nos desanimamos y dejamos de orar y de congregarnos, cuando eso sucede, nos enfriamos y dejamos de buscar la presencia de Dios.

David pudo notar y sentir las bendiciones que hay en la presencia de Dios cuando los buscamos día y noche. Cuando confiamos en el Señor, Él nos fortalece en medio de las dificultades. El Señor levantará Su brazo de poder para defender y proteger a Sus hijos que se arrepienten y lo buscan de todo corazón.

Oración: Señor Jesucristo mi anhelo es buscarte día y noche para contemplar tu hermosura y darte las gracias por tu misericordia. Gracias Señor por la oportunidad que me da, que siendo pecadora Tú moriste por mí. Gracias por recogerme y aceptarme. El mundo solamente ofrece engaños y oscuridad, en cambio Tú oh Dios ofrece la luz y la verdad. Cuando el mundo me despreció, me rechazó y condenó, Tú oh Dios, viniste a mi vida dándome un brillo de esperanza para empezar otra vez. Tú oh Dios me ofreciste liberación, restauración, paz y gozo. ¡Te amo mi Señor!

Señor Jesucristo, hoy reconozco que es mejor un día en Tus Atrios que mil fuera de ellos. “Porque mejor es un día en Tus Atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad”.  Señor Jesucristo mi anhelo es buscarte día y noche.

Dios te bendiga
Escrito: El 5 de Diciembre del 2012

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