Yo No Te Condeno Vete Y No Peques Más
Juan 7:53-8:11

El mensaje de Juan 7:53-8:11 conduce a la salvación.

Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? “Ni Yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 7:53-8:11).

Esta es una historia basada en la compasión de Dios y la gran verdad es que, Dios trata con los pecadores basado completamente con Su gracia y con Su misericordia. La historia de la mujer adultera enseña lo que Juan 1:17 nos dice: “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. Los escribas y fariseos juzgaron dramáticamente a esta mujer según la Ley señalándola despectivamente con sus dedos, en cambio Jesús inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Esto sígnica que Jesús nunca la señaló, ni mucho menos la juzgó; solo le dijo con un amor infinito: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni Yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 7:53-8:11).

!!!Cuán misericordioso es nuestro Dios!!!

¿Cómo se sintió la mujer adultera al escuchar las Palabras que el Maestro le había dado? Me puedo imaginar que las Palabras fueron como ungüento fresco a su alma. Cuando todos la juzgaban y con la intención de matarla a pedradas, vino Jesús y le dio aliento de vida y esperanza. Dios no apoya el pecado, Su anhelo es que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad, Él nos brinda la oportunidad para el arrepentimiento y brindarnos libertad y salvación.

Cualquiera que sean tus pecados deposítalo a los pies de Cristo porque “al corazón contrito y humillado no despreciarás Tú, oh Dios” (Salmos 51:17). El Señor mostró Su misericordia con la mujer adultera y si lo hiso con ella; también lo puede hacer de nuevo con todos nosotros. Lo más importante de esta redención Divina es recordarnos cada día de las Palabras que Jesús le dijo a la mujer: “no peques más”.

Oración:
Padre de amor y misericordia, te doy gracias por tu Gran amor hacia mi vida. Gracias por perdonarme y sacarme de las tinieblas a Tu Luz admirable. Gracias por ser mi Pastor y por dirigir mis pasos. Señor hazme recordar cada día quién soy yo en Ti para continuar agradándote. En mi corazón he guardado Tus Dichos, para no pecar contra Ti. Recibo tu Palabra en el Nombre de Jesús. Amén.

Mensaje de Dios
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