La Navidad y Día de los Reyes ya se acerca y los padres andan buscando el mejor regalo para sus hijos, eso no tiene nada de malo, pero antes de comprarle juguetes a sus hijos observe bien si el juguete o regalo está adecuado para sus hijos. Padres por favor, revisen los juguetes porque detrás de muchos “juguetes para niños” hay muchos mensajes subliminares, o fotografías ocultas de demonios.

Recientemente una madre en Ohio, se espantó al darse cuenta de que la varita mágica de princesa que le había comprado a su hija tenía una diabólica estampa de una mujer con los ojos rojos cortándose con un cuchillo el antebrazo. La madre se dio cuenta porque su hija de dos años quitó del juguete la estampa de una estrella y bajo ella halló la perturbadora imagen. Satanás estaba oculto detrás de una estrella. Si la niña no quita esa estrella la imagen diabólica quedaría reinando en ese hogar. En verdad el mundo de las tinieblas, el ocultismo es así que opera. Satanás se infiltró por medio de un juguete y la manera que lo hizo, de manera oculta y por medio de risas. La varita tenía una risa diabólica, esto crea una atmosfera de maldad en cada carcajada. Esto significa que el niño está bajo el control diabólico, uno más que cayó creando un espíritu desde temprana edad de suicidio puesto que la figura oculta que aparece en el juguete se está cortando las venas. El mensaje subliminar diabólico que aparece en la fotografía oculta del juguete, insta al suicidio. Cuidemos a nuestros hijos y a nuestras familia, que el Señor tenga misericordia de nosotros. Este es el link que te puede dar más detalles y que ha consternado a muchos padres. http://www.noticiacristiana.com/ministerios/ninos/2014/11/madre-descubre-imagen-diabolica-en-el-juguete-de-su-hija.html

En las reuniones siempre les dijo a las madres que Jesús es caballeroso, Él toca la puerta (el corazón), y si tú no le abre, Él no entra porque tiene educación. Aunque tú no le abra la puerta, todavía Él sigue esperando por ti. En cambio, satanás no tiene educación, él se mete sin ser invitado. Satanás se disfraza como ángel de luz para poder entrar en un lugar. Esto no es una noticia nueva, todos sabemos que en nuestra sociedad existen muchos satánicos que son dueños de grandes empresas multimillonarias, que han hecho alianza o pacto con satanás, por tanto sus productos están dedicados al diablo. Estas personas, para hacerse de dinero, han dado su alma al diablo a cambio de sus éxitos y dinero. El objetivo de todo esto es que el producto como está dedicado a satanás, entre en los hogares y afecte de una forma u otra a la persona en este caso los niños y los jóvenes.

Cuando mi hija tenía siete años de edad, tenía tres hermosas muñecas que había recibido como regalo. Las muñecas eran atractivas pero a parte de sus bellezas, cada vez que las veía yo sentía que había algo en ellas. Empecé a revisarlas pero no quería desarreglar sus vestidos pues las muñecas les pertenecían a mi hija. Un día mi hija me dijo algo acerca de las muñecas: “mami, algunas veces cuando duermo en las noches las muñecas me despiertan con sus ojos”. Fue ahí donde llegué a la conclusión de lo que antes pensaba acerca de esas muñecas, siempre pensé que había algo oculto detrás de esas muñecas. La mañana siguiente, y mientras mi hija estaba en la escuela, comencé a indagar acerca de las muñecas, busque información de la compañía que las había fabricado. Recordé que las muñecas tenían un papel de garantía de por vida y junto a ese documento se encontraban las historias y propósito de cada una de ellas.

Las muñecas tenían sus nombres y cada nombre tenía un significado.cCuando leí la información de cada una de las muñecas, había una que estaba asignada a distraer a los niños en la lectura para que no se concentren. La otra muñeca tenía el poder para hipnotizar o seducir la mirada de los niños. La otra muñeca no tenía historia, pero sabía que también poseía algo más grande, la revisé y no encontré nada, pero seguía orando para que Dios me mostrara completamente lo que se encontraba oculto en las muñecas. Recuerdo que mi hija estaba teniendo problema de lectura en la escuela, ella no se concentraba y necesitaba ayuda extra para subir sus notas. 

Ungí mi casa y el cuarto de mi hija con aceite y empecé a reprender y aplicar la sangre de Cristo. Luego busque un saco y una tijera para córtale las cabezas como también sus vestuarios, pero había algo que me detenía a no hacerlo, seguí orando y me detuve a pensar: “Espera, si las va a destruir, destrúyela con tu hija, pero primero explícale por qué y ponla a leer todas las informaciones que ya tú había leído acerca de cada muñeca”. El Señor es un Dios de orden, porque si yo hubiese destruido las muñecas por mi cuenta y sin consultar con mi hija, era seguro que ella se iba a molestar y la enseñanza resultaría en vano. Cuando ella llegó de la escuela, la llevé a su cuarto y le expliqué lo que había descubierto y lo que el Señor me había mostrado. Dejé que ella mirara por sus propios ojos. Después de haber leído las informaciones acerca de las muñecas, mi hija me dijo: “Mami búscame la tijera vamos a destruirlas juntas”. Yo le dije: “Dame la muñeca que no tiene historia, quiero revisarla con mucho cuidado”. Hermanos, empecé por la cabeza, le corteé el pelo y en su cuero cabelludo traía unas lecturas ocultas en el idioma raro. No entendí lo que decía, pero sé que no era nada bueno. Rápido le corte la cabeza y destruí todo su vestuario. Desde ese momento, mi hija entendió que satanás se esconde detrás de cualquier cosa para engañar. Lo que el enemigo tornó para mal, Dios lo convirtió para bien, porque fue una gran enseñanza para mi hija acerca de las artimañas de satanás.

Señor danos sabiduría de lo Alto para poder discernir lo que se encuentra oculto ante de entrarlo en nuestras casas. Clamamos a Ti creyendo en Tu Palabra que dice en Jeremías 33:3 “Clama a Mí y te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoce. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su Propósito son llamados” (Romanos 8:28 Reina-Valera 1960 (RVR1960).

Por B. Flores
Escrito: Originalmente para www.ministeriosdesanidad.org

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