Corazón Contrito y Humillado
Ninguno de nosotros podemos juzgar o menospreciar a nuestros hermanos. Todos nos acercamos a Dios y a Su Trono de la gracia con manos vacías para recibir Su gracia y Su favor. Seamos más humildes porque Dios conoce nuestros corazones, no nos podemos esconder de Él; Porque a un corazón contrito y humillado; el Señor no lo despreciará jamás.
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