Escrito en Diciembre del 2011

Dios tiene muchas formas de disciplinarnos y poner en orden nuestras vidas, por esa razón debemos pasar por circunstancias que muchas veces no nos gustan pero que son necesarias para llegar a conocer la plenitud y el poderío de Dios en nuestras vidas.

Las pruebas y los obstáculos de la vida es el mejor tiempo para poner nuestra fe en acción. A Dios le agrada cuando depositamos nuestra confianza en Él por medio de la fe, pues sin fe es imposible agradar a Dios.

Óyeme lo que te voy a decir: El Señor Jesucristo conoce tu corazón, Él sabe muy bien tu condición, Él pone a los que ama en situaciones en las que tenemos que confiar plenamente en Él en espíritu y en verdad por medio de la fe.

Cuando leemos y estudiamos la Palabra de Dios podemos leer los testimonios que muchos hijos de Dios tuvieron porque pusieron su fe en acción. Pablo y Sila practicaron su fe cuando después de haberlos azotado empezaron con gozo alabar a Dios y las cadenas fueron rotas.

Ellos pusieron su fe en acción confiando que Dios los iba a sacar de la cárcel y así fue. La mujer del flujo de sangre tuvo que hablarle a lo imposible para recibir su milagro de sanidad.

El hijo pródigo por otro lado también practicó de antemano las palabras de arrepentimiento y su padre lo perdonó y lo recibió gozoso con los brazos abiertos.

En medio de la desesperación y angustia, Jairo confió y esperó en las palabras que el Señor Jesús le había dicho: que su hija no estaba muerta tan solo dormía.

Solo hay que llenarse de fe cada día, si nos falta, Dios es tan misericordioso que nos la da. Dios nunca cambia, nosotros cambiamos pero Él nunca cambia, todavía Él hace milagros como los hisos en el Viejo y Nuevo Testamento.

Hoy el señor quiere hacer un milagro en tu vida, Él quiere que te llene de fe. Quizás me dirás: pero es que no tengo fe, ¿cómo la puedo obtener? Dice la palabra de Dios en Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

Todo está claro, no vengo a definir la palabra oír porque todos ya la conocemos pero es necesario sacarle tiempo al Señor para oír Su Palabra, leerla y también aplicarla en nuestro diario vivir que tanto las necesitamos para nuestras vidas espiritual.

La palabra de Dios es nuestro alimento espiritual del alma, si no nos alimentamos de ella cada día, andaríamos cansados y desnutridos completamente.
Si estamos sin fuerzas y desvalidos ¿Cómo vamos a luchar? Todos los hombres y mujeres de Dios en la Biblia, recibieron milagros porque habían oído de Jesús, ellos se llenaron de fe y fortaleza en tiempos difíciles.

Hoy el Señor te exhorta a que lea y busque Su palabra y tu fe será aumentada, que tu fe no se debilite por las circunstancias y problemas de la vida.

Es ahí donde debe luchar porque el Fuerte de Jacob camina contigo. “Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan” (Salmos 37:25).

Quizás estás pasando por problemas financieros, problemas en tu matrimonio, problemas con los hijos, problemas en el trabajo o quizás te han despedido del trabajo. Hoy el Señor tiene palabras para ti: Cuando veas que las puertas están cerradas y no hay medios para abrirse, recuerda que Dios abre camino donde no hay camino y cuando Él cierra una puerta es porque hay una puerta mejor para tu vida, solo confía en Él.

Si eres hijo (a) de Dios, recuerda que Dios nunca te dejarás huérfano (a). El Señor es tu proveedor y suplirá todas tus necesidades si confía en Él por fe.

Empieza a caminar por fe, empieza a ver tus sueños por fe, llámalos por su nombre como si ya los estás viendo. No te quede ahí, tienes que poner tu fe en acción como lo hiso Abrahán que empezó a creer y ver las cosas como si ya existiesen.

Confía en Jehová tu Dios y empieza a ejercitar tu fe. Deléitate asimismo en Jehová, Y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en Él; y Él hará. Salmo 37:4-6

Bendiciones

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