No se que hacer.jpgEvangelista Francisca R. de S.

       Buscando las pastillas, oraba al Señor para que me dirigiera al lugar donde se encontraban mis pastillas y le dije: “Señor, yo no sé dónde están mis pastillas, pero Tú sí sabe”.

Durante mi búsqueda, sentí que esto me estaba quitando mi tiempo de hacer otras cosas y también no quería que mi gozo se apartara de mí. Por fe, yo sabía que el Señor Jesucristo se iba hacer cargo de mis pastillas.

        Me fui a realizar mis tareas diarias como de costumbre pero siempre me mantenía orando y clamando por mis pastillas porque en mi mente tenía la convicción y la certeza de que Dios no se olvidaría de mi petición.

       El Señor me hiso recordar que antes cuando no lo conocía y no tenía fe (pues no la conocía) me ponía nerviosa, muy negativa y nunca encontraba lo que estaba perdido. Ahora conozco al que vive y reina para siempre, al Dios Omnisciente que tiene el poder para ver todas las cosas. Él sabía el lugar donde se encontraban mis pastillas y me dirigió al tiempo de Él y no al mío. Él me envió al lugar exacto y pude encontrarla. La gloria es de Dios. Él es Todopoderoso y no hay nada difícil e imposible que Él no pueda realizar.

El Señor nuestro Dios todo lo sabe y no hay nada oculto que se esconda. “Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz” (Lucas 8:17).

      Ahora tengo mis pastillas y le doy las gracias al Señor porque escuchó mi petición. Si Dios me escuchó en esa pequeña petición, cuánto más las grandes. Él concede las peticiones de un corazón que confía en Él y lo busca en espíritu y en verdad.

      Bendito Dios Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Tú que moras en las alturas y sabes todas las cosas y no hay nada imposible para Ti. Te doy gracias por lo que hace con mi vida, por eso te adoro y te bendigo y te doy gracias en el nombre de Jesús. Amén.

      Escrito el 18 de Junio del año 2014

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